La Muralla Urbana de Denia es una de sus principales señas de identidad.
Los orígenes de la localidad levantina de Denia datan de la era de los poblados ibéricos, fenicios y romanos, que denominaron el lugar Dianum y lo convirtieron en el punto de conexión más importante entre Roma y el norte de África.
En el Siglo V, fueron los visigodos los que dominaron la región hasta que hacia el año 713 se islamizó la zona. Los moros le dieron el nombre de Deniya. En 1036 se convirtió en la capital del reino Taifa de Denia y alcanzó indudablemente su máximo apogeo con la dominación árabe, hasta la conquista de Jaime I en 1244. A partir de ahí, pasó a llamarse Denia y se convirtió en un condado en el S. XIV. En 1612 recibió el título de ciudad.
El Museo Arqueológico de Denia nos conduce por la historia de este enclave mediterráneo desde el inicio de su aventura urbana, dos milenios atrás. Su historia y arqueología están vinculadas a la actividad del puerto y al hecho de tratarse de una ciudad fundamentalmente comercial, con sus navíos presentes en el Mediterráneo.
Otros puntos de parada obligada serán la fábrica de hielo, Les Drassanes, la Explanada Cervantes -en honor al célebre escritor que desembarcó en 1580 en Dénia tras su cautiverio en Argelia- y la Lonja, donde el turista podrá disfrutar con la subasta del pescado.